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7 de marzo de 2011

FUERON DIEZ DIAS : 25 A 6 MARZO-11


He contado diez dias. Los he contado con los diez dedos de mis manos teñidas aún de su henna: no quiero olvidarles por eso la llevo como marcada a fuego.
Smara me pareció en esta ocasión mas fresca, mas luminosa y además engalanada por los festejos de  la celebración de su fiesta nacional. Fueron los primeros, dias de festival, de desfiles y conciertos. De encuentros con amigos del año pasado, Enrique y María del Programa Sáhara habla Español que vinieron desde El  27, Ahmed Mohamed Fadel "el Rubio" que se acercó hasta la casa a saludarme y tuvimos largas y entrañables conversaciones alrededor de un delicioso té y hablamos de Galeano y Kavafis  de Serrat y Lorca de sorolla y ...Ulises!
Luego llegó y pasó la Maratón por el Sáhara: qué tremendo esfuerzo, qué calor.
Con pancartas confeccionadas en absoluto secreto la noche anterior, dimos la bienvenida en árabe y en español a Clara y Roge y a Remedios una mujer valiente y emprendedora de Zafra, que en este viaje me acompañó.
En la mejor de las compañias, con Laroussi y Ahmed -el arquitecto que el año pasado nos llevó a las dunas en su taxi y en el que aún conserva una acuarela dedicada por mi, desvencijada eso si por aquel terrible clima- me perdí entre un mar de jaimas blancas y negras en las que  se mostraban todos los oficios de estos sabios hombres y mujeres del desierto: sus plantas medicinales, sus telares y confección de alfombras y jaimas, sus ritos de difuntos, de bodas... una improvisada escuela donde un anciano maestro de barbas blancas enseñaba "Los Versos de la Madera" , allí encontré  la jaima dónde las mujeres mecían la leche, obtenían mantequilla y esta la conservaban en pieles de cabritos ...y portodas partes siempre sonrisas de niños pidiendo caramelos.
Smara vibraba así esos primeros dias.
Y allí en medio del gentío, de las jaimas y bajo aquel sol estaba nuestro Bubi con la mejor de sus sonrisas pero "cojo" de estanterias: me vine y aún no las habian colocado.
Sin embargo para aliviar su pena y después de una lectura con Daryalha  los niños lo llenaron de Arcoiris mientras otros lo decoraban con soles, nubes, lunas, rayos y truenos, vientos y palmeras inclinadas...
Memona lo sacó de su chistera y pudimos contar de nuevo con la participación del Conejito Blanco en el kamisaway. 
Ah! y extrenamos el NIDO desplegando una alfombra voladora en el suelo a la que subimos hasta que cayó la noche y nos envolvimos en ella y salimos cantantdo, salimos soñando.
Conocí a Bachir, nos conocimos por fin!
Encontré a Hamida.
Y creo que a toda la familia bubishera de Smara.
El broche final fue el entrañable encuentro con Gonzalo en el aeropuerto de Tindouf: él entusiasta, vitalista y exuberante...yo alegre pero molida, oliento a desierto y arena a calor y a camellos a henna y a thé
Ahora ya cierro estos diez dedos y aprieto las manos: guardo la emoción de diez dias intensos e inolvidables.
Como siempre.

1 de septiembre de 2010

1 DE SEPTIEMBRE


Poco importa cual sea su nombre.
Anuncia las mañanas frescas del final del verano, su aroma impregna el paseo que me conduce hasta el trabajo e incluso se adivina el olor a tierra mojada.
El final del verano se aproxima. El inicio del otoño se intuye.

24 de agosto de 2010

COMODO PARA LEER




Encuentro en la casita donde paso estos dias de descanso, este sillón vestido de azul, destartalado en un brazo ... con la pintura raída ... pero con un hueco evocador de otras espaldas en él apoyadas.
Rechazada la idea primera de deshacerme del viejo sillón, me pregunto si es cómodo para leer: sería suficiente para salvarle la vida.

NUEVO AMIGO VIEJO




Apareció frente a mi: leía mientras yo le hacía la foto. El sostendrá que no fue así: "yo llegué primero, bastante antes que tu, mocosa". Me contó que solo leía en bancos verdes porque en ellos las palomas no le molestan. No pude disculparme mejor que regalándole la foto. Durante dos o tres dias volvimos a coincidir siempre en el mismo banco verde: le invito a café que compro en el puesto de enfrente y me cuenta alguna historia. Luego nos despedimos hasta el dia siguiente... Hoy, esta mañana de domingo ya no lo encontré: alguien debió decirle que mi nombre -también- es Paloma.

20 de agosto de 2010

AEROPUERTOS



No había vuelto a pisar un aeropuerto desde aquella vez, cuando bajé a los campamentos saharauis en Tindouf, en Argelia: 20 de febrero de 2010.

Fue aquella la primera ocasión en que pisaba la T4 de Barajas: me pareció bestial. Desde los mostradores de Air Argelie a la puerta de embarque se tarda 20 minutos en metro.
Casi dos horas mas tarde aterricé en el Aeropuerto Internacional Houari Boumediene de Argel.
Los vestíbulos de los aeropuertos, esos espacios abiertos tan enormes consiguen hacerme sentir perdida.

Esta sensación tan incómoda y molesta dura hasta que consigo dar con el mostrador, poner en regla mi billete eléctrónico y facturar las maletas. Luego sé que dispongo de más de media hora para recorrelo y comprar alguna revista y una botella de agua. En aquella ocasión tomé el primero de muchos tés que irian llegando durante aquelos quince dias.

Me consuelo pensando que al menos en esta ocasión en el Aeropuerto de Sevilla, los carteles no están en árabe.